Catad’Or World Wine Awards 2025: Chile consolida su liderazgo global con una alianza estratégica en Brasil
Desde hace tres décadas, el Catad’Or World Wine Awards se ha convertido en una de las vitrinas más influyentes del vino en el hemisferio sur. Lo que comenzó en 1995 como una iniciativa para destacar la calidad de los vinos chilenos, hoy es un certamen de referencia mundial, respaldado por la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) y miembro activo de la Federación Mundial de Grandes Concursos de Vinos y Espirituosos (VINOFED).
En su 30ª edición, que se celebrará en Santiago de Chile entre el 27 y el 29 de octubre de 2025, Catad’Or no sólo reafirma su prestigio, sino que da un paso decisivo hacia la integración latinoamericana, anunciando una nueva alianza con Brasil, cuyo lanzamiento oficial se realizará en la ciudad de São Paulo durante el evento gastronómico Mesa São Paulo.
Un referente de prestigio internacional
Catad’Or no es un simple concurso: es una institución que valida, educa y proyecta el vino chileno y latinoamericano hacia el mundo.
A lo largo de su historia, ha recibido más de 20.000 muestras provenientes de más de 25 países, con un jurado compuesto por 70 expertos internacionales de distintas culturas y escuelas enológicas. Cada año, su salón de catas reúne una impresionante diversidad de paladares, estilos y trayectorias, lo que otorga al veredicto un valor global.
“Catad’Or no es solo un premio, es una herramienta de promoción y un espacio de encuentro para la cultura del vino”, comenta su director ejecutivo, Pablo Ugarte, quien desde hace más de una década lidera la expansión internacional del certamen.
“ Nuestro objetivo es conectar el vino con nuevos consumidores, tender puentes entre regiones y promover la excelencia con transparencia y rigor técnico”.
El valor de competir y ser reconocido
Un concurso de vinos como Catad’Or es clave para dar reputación, calidad y prestigio a las variedades, cosechas y marcas. En una industria donde los consumidores buscan cada vez más información y confianza, la medalla Catad’Or actúa como sello de garantía, abriendo puertas a la exportación y validando el trabajo de cientos de bodegas que apuestan por la excelencia.
Los paneles de cata reúnen a profesionales de distintos continentes, cada uno con su propio bagaje sensorial y experiencia. Esa diversidad —de culturas, métodos y preferencias— convierte a Catad’Or en un laboratorio único de evaluación del vino.
Para los productores, participar no solo significa competir, sino validar su trabajo frente a un jurado de talla mundial y posicionarse en una industria global que ha debido enfrentar importantes desafíos.
El contexto mundial, desafíos y oportunidades
El concurso cobra aún más relevancia si se considera que el consumo global de vino ha mostrado una tendencia a la baja.
Según la OIV, en 2023 el consumo mundial cayó a 221 millones de hectolitros, el nivel más bajo desde 1996, con una contracción del 2,6 % respecto al año anterior. En mercados como China, el retroceso fue del 25 %, mientras que en Europa la demanda se estabiliza en niveles inferiores a la década pasada.
En contraste, América Latina ofrece un escenario de oportunidad.
El mercado del vino en Brasil alcanzó los 13.300 millones de dólares en 2024, con proyección de crecimiento hasta 22.200 millones de dólares en 2030 (CAGR ~ 9 %). En Argentina, el consumo per cápita ronda los 24 litros por persona al año, el más alto de la región. Chile, por su parte, continúa siendo el cuarto exportador mundial de vino, con presencia consolidada en más de 150 mercados.
En este contexto, los concursos internacionales son más importantes que nunca. Funcionan como un puente entre los productores y los nuevos consumidores, y como una herramienta de validación para los mercados que crecen o se recuperan tras periodos de baja.
Chile y Brasil: una alianza que amplía horizontes
La alianza de Catad’Or con São Paulo refuerza la idea de que el vino latinoamericano puede proyectarse de manera conjunta.
Brasil no solo representa un mercado en expansión, sino también una plataforma cultural y gastronómica de gran alcance mediático. En esta colaboración, Catad’Or organizará catas temáticas y actividades de promoción en conjunto con el evento Prazeres da Mesa, llevando a los consumidores brasileños una selección de los vinos premiados en Chile.
“Esperamos realizar más catas temáticas con los vinos destacados de nuestras evaluaciones”, adelanta Pablo Ugarte, subrayando la intención de mantener una presencia activa durante todo el año, con degustaciones, ferias, clases magistrales y misiones comerciales.
Treinta años premiando la excelencia
Celebrar 30 años es también celebrar una historia de confianza. Catad’Or ha sido, desde su origen, un espacio de encuentro entre tradición e innovación. Ha premiado desde pequeñas viñas familiares hasta grandes productores internacionales, demostrando que la calidad no tiene tamaño, sino convicción.
Cada medalla entregada representa el esfuerzo de viticultores, enólogos y equipos que trabajan detrás de una botella. Pero también el compromiso de una organización que ha sabido mantener rigurosidad técnica, independencia y proyección internacional durante tres décadas.
Catad’Or, embajador del vino chileno en el mundo
Más allá del concurso anual, Catad’Or trabaja todo el año en la promoción de la cultura del vino a través de eventos, misiones internacionales y masterclasses en ciudades como Nueva York, Túnez, São Paulo y Santiago.
Su papel trasciende la competencia: es una plataforma que comunica, educa y difunde el vino chileno y latinoamericano hacia el mundo, contribuyendo al posicionamiento de la región como polo de calidad enológica.
En tiempos donde los mercados se transforman y el consumo se redefine, Catad’Or se mantiene firme como símbolo de prestigio, calidad y proyección internacional.
Desde Chile —y ahora también desde Brasil— continúa cumpliendo su misión: elevar el estándar del vino latinoamericano y celebrar la pasión, la historia y la identidad que hay detrás de cada copa.







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