El vino contado a través de experiencias.

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En Placilla, uno de los sectores que marca el ingreso al Valle de Colchagua, la historia ferroviaria, los viñedos centenarios y el legado de una familia de enólogos conviven en un mismo paisaje.

Mi última parada por el Valle de Colchagua tenía un destino muy especial. Durante los días anteriores había recorrido Peralillo, Santa Cruz y distintos rincones de uno de los valles vitivinícolas más reconocidos de Chile. El camino ahora me llevaba hasta Placilla, una localidad donde el paisaje avanza a otro ritmo y donde la historia permanece visible en cada rincón.

Poco antes de llegar aparecen las antiguas vías del ramal ferroviario que durante gran parte del siglo pasado unió San Fernando con Pichilemu. Hoy las locomotoras ya no cruzan este valle, pero los rieles y la estación de Placilla, declarada Monumento Histórico Nacional, recuerdan la época en que el tren transportaba pasajeros y buena parte de la producción agrícola de Colchagua. A pocos metros de esa línea férrea comienza otra historia que también ha acompañado el desarrollo vitivinícola de este territorio.

Carmen Paz Ravanal me recibe en la entrada de la viña. Nos conocemos desde hace algunos años, cuando compartimos el Diplomado de Vinos de Colchagua, y esa cercanía hace que la conversación fluya desde el primer momento.

Hablar de Viña Ravanal es hablar de una familia profundamente ligada a la historia del vino chileno.

Mario Ravanal

Don Mario Ravanal pertenece a la generación de enólogos que contribuyó a consolidar el prestigio de la vitivinicultura nacional. El proyecto que inició en 1965 continúa hoy gracias al trabajo de sus hijos, Carmen Paz, Pía y Mario Sebastián.

Los hermanos Carmen Paz, Mario y Pia Ravanal

Mientras caminamos por la propiedad, la casa patronal permanece siempre presente. Resulta fácil imaginar a los tres hermanos creciendo entre estas mismas parras. Don Mario sigue atento al desarrollo de la viña y acompaña, con la experiencia de toda una vida, las decisiones de una nueva generación que decidió abrir las puertas de su hogar para compartir aquello que mejor conoce.

“Mi padre siempre llevó el control de la viña y sigue muy atento a todo lo que ocurre aquí. Nosotros, como hermanos, siempre hemos permanecido muy unidos y cada uno fue desarrollando distintas responsabilidades. Hoy estoy dedicada cien por ciento a este proyecto junto a Pía y Mario Sebastián, con un fuerte foco en seguir fortaleciendo el enoturismo y compartir nuestra historia con quienes nos visitan”, me comenta Carmen Paz.

Carmen Paz Ravanal

Viñedos que han visto pasar generaciones

Placilla ocupa una posición privilegiada al comienzo del Valle de Colchagua. La influencia del río Tinguiririca, la amplitud térmica y la diversidad de sus suelos permiten obtener uvas de gran expresión. Muchos de estos viñedos son centenarios y ya producían uvas mucho antes de que la familia Ravanal iniciara aquí su proyecto vitivinícola.

Cuando los corderos recorren el viñedo

Dejamos atrás la bodega y subimos a un carrito eléctrico para recorrer los viñedos. La vendimia había terminado pocas semanas antes. A unos metros del camino, un grupo de corderos avanzaba entre las hileras de vid acompañado por varias crías que apenas seguían el paso de sus madres. El recorrido se detuvo. Carmen Paz explica que los animales forman parte del manejo orgánico del viñedo y contribuyen naturalmente al equilibrio del ecosistema. El carrito vuelve a avanzar mientras los corderos permanecen entre las parras, ajenos a nuestra presencia.

Manejo sustentable

Una bodega donde el tiempo encuentra su espacio

La bodega cambia el ritmo del recorrido. La iluminación cálida, las barricas y los materiales nobles crean un ambiente acogedor. El Grand Lounge of Wine, con su amplio bar de madera, acero y hormigón, además de la chimenea encendida, invita a disfrutar una degustación junto a quesos y charcutería. La propuesta se complementa con recorridos en bicicletas eléctricas, experiencias de vendimia, elaboración de vino propio y menús enogastronómicos de cuatro tiempos con reserva previa. Como integrante de la Ruta del Vino de Colchagua, Viña Ravanal reafirma su compromiso con el desarrollo del enoturismo.

Carmen Paz Ravanal y Christian Villalobos

Coordenadas:

Placilla, Valle de Colchagua, Región de O’Higgins

Sitio web: www.ravanal.cl

Instagram: @vinaravanal

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Enoturismo

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