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La búsqueda de la pureza y la identidad del terruño definen a RETA, el proyecto más personal del icónico enólogo chileno Marcelo Retamal.

Por: Antonio Brillat @abrillat

Tras más de dos décadas transformando la vitivinicultura de Sudamérica, “El Reta” desafía los límites geográficos para crear vinos de culto que conectan los suelos de Chile con las tradiciones de España. Este proyecto representa la máxima expresión de la frescura, el carácter calcáreo y la acidez natural.

El Enólogo: Marcelo Retamal, el buscador de terruños.

Marcelo Retamal no necesita presentación en el mundo del vino. Nombrado en múltiples ocasiones como uno de los enólogos más influyentes de Sudamérica, su filosofía se basa en la mínima intervención y el respeto absoluto por el origen. RETA nace como su manifiesto definitivo: una cuidada selección de viñedos excepcionales que ha descubierto a lo largo de su prolífica carrera. Su maestría radica en “escuchar” el viñedo, erradicando el exceso de madera nueva para permitir que la fruta y el suelo hablen por sí mismos.

Marcelo Retamal

La Columna Verbal: Suelo, clima y una acidez vibrante.

La calidad de los vinos de RETA radica en una obsesión: la tensión palatal. Los viñedos seleccionados comparten características climáticas y geológicas extremas que aportan una firma inconfundible:

• Suelos Calcáreos y Minerales: Desde las texturas albarizas hasta los suelos de secano, la tierra aporta una estructura vertical y una textura única en boca.

• Acidez Natural: El manejo enológico busca preservar la frescura natural de la uva, logrando vinos vibrantes, eléctricos y de enorme potencial de guarda.

• Mínima Intervención: El uso de barricas usadas (de más de cuatro usos) asegura que el paisaje no quede enmascarado por el roble.

Un Puente Enológico: Chile y España.

Aprovechando la inclinación de la Tierra, Marcelo Retamal duplica su pasión vinificando en ambos hemisferios sin solapar vendimias.

• En Chile: Destacan joyas como el indomable Chardonnay de Quebrada Seca en el costero Valle del Limarí —un vino tenso, graso y nacido al borde del desierto de Atacama— y las mezclas de campo de viñedos viejos en el Valle del Maule.

Vinos RETA

• En España: El proyecto expande sus fronteras hacia el misticismo del velo de flor en Sanlúcar de Barrameda (Jerez) y la tipicidad de la Sierra de Salamanca y Rioja Alavesa, elaborando blancos y tintos que rescatan la tradición del viejo mundo.

Las Botellas y Cepas que Rompen el Molde

La colección de Bodega Reta se divide estratégicamente en dos expresiones mundiales. Cada botella lleva impresa la filosofía de cosechar la acidez perfecta y desnudar la geología del lugar.

Las Joyas del hemisferio sur (Chile)

• Quebrada Seca (Chardonnay | Valle del Limarí): Considerado por la crítica uno de los mejores blancos de Chile. Es un vino eléctrico, nacido sobre suelos de origen marino con un alto contenido de carbonato de calcio. Su acidez natural es filosa, combinando una salinidad mineral única con una textura grasa impecable.

• Romelio (Mezcla de Campo / Malbec y Carignan | Valle del Maule): Es un tinto de viñedos viejos plantados en el secano maulino. Destaca por su tremenda concentración frutal, balanceada milimétricamente por una frescura rústica que solo el terreno granítico y las parras ancestrales pueden otorgar.

• Quebrada Chalinga (Pinot Noir | Valle del Limarí): Una cepa delicada que bajo las manos del “Reta” adquiere un perfil vertical. Menos fruta dulce y mucha más tensión, tiza y suelo calcáreo.

• Línea Reta-Mal (Cabernet Sauvignon y Carmenere): El proyecto enfocado en la tipicidad varietal del Maipo y Colchagua. Son la respuesta del enólogo a las cepas tradicionales chilenas: vinos con menos alcohol, libres de madera nueva invasiva y con una fluidez gastronómica envidiable.

Vinos RETA

Las Joyas del hemisferio norte (España)

• TA/RRAZ (Mezcla de Tintas | Sierra de Salamanca): El único tinto de su portafolio español. Combina cepas autóctonas poco comunes como la Rufete, Calabrés y Aragonés en suelos graníticos. El resultado es un vino de capa baja, fluido, herbal y de una fineza aromática extraordinaria.

• TA/RILLA (Garnacha | Rioja Alta): Nacido en terrazas de altura bajo la influencia de la Cordillera de Cantabria. Es una Garnacha vieja, tensa, estructurada y muy elegante, cuya etiqueta rinde homenaje a los hitos familiares que unen a España con Chile a través de la sucesión de Fibonacci.

• Velo de Flor (Palomino Fino | Sanlúcar de Barrameda): Una pequeña locura enológica en Jerez bajo la crianza biológica. Aquí la mineralidad del suelo de albariza se funde con una acidez punzante y notas salinas memorables.

 

Creo que al analizar esta selección de botellas permite entender la versatilidad de la viticultura moderna. Al catar etiquetas como el Chardonnay Quebrada Seca junto a un tinto de la Sierra de Salamanca, se evidencia el hilo conductor del proyecto: vinos verticales, de acidez vibrante y con un sentido de origen inquebrantable, ideales para los paladares más exigentes del mundo.

RETA no es simplemente una marca, sino una lección líquida de geografía y precisión técnica. Destaco que estos vinos representan el futuro de la alta gama: botellas con identidad, libres de artificios, donde la acidez y el terreno configuran un maridaje gastronómico perfecto.

RETA es, en definitiva, el testimonio embotellado de un trotamundos del vino que ha sabido embotellar el alma de la tierra.

 

 

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