El vino contado a través de experiencias.

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A pasos del cerro Santa Lucía, Magnolia Bistró desarrolla una propuesta de cocina de temporada y vinos chilenos dentro de un edificio patrimonial recuperado. Una experiencia que invita a volver al casco urbano de Santiago para comer, beber y recorrer la ciudad.

Es viernes por la tarde y calle Huérfanos mantiene su ritmo habitual. Oficinas, comercio, turistas y personas que se desplazan entre el cerro Santa Lucía, Lastarria y Bellas Artes forman parte de una zona donde distintas épocas de Santiago conviven en pocas cuadras.

Llegamos al número 539. Allí, dentro de una residencia de 1929 recuperada, funciona Magnolia Bistró.

Entrar desde el movimiento de calle Huérfanos cambia inmediatamente el ambiente. La arquitectura original aparece entre maderas, vitrales y salones, mientras el restaurante se integra naturalmente a los espacios del hotel. Venimos a conocer su propuesta y, principalmente, a sentarnos a la mesa.

La cocina que inicia una nueva etapa

Raúl Moya nos recibe y nos explica que el Bistró está atravesando una evolución en su propuesta.

“Estamos cambiando el concepto y pasamos a un lugar con menús, cena muy bien servida y con productos de temporada, en un ambiente íntimo, cercano y familiar”, nos comenta.

Raúl Moya Chef ejecutivo

La definición es simple y se entiende mejor cuando comienza el servicio. Magnolia Bistró trabaja bajo el concepto de comfort food, con productos de temporada y una cocina reconocible que busca mantener una buena ejecución y presentación sin convertir la experiencia en algo excesivamente formal.

El restaurante funciona durante distintos momentos del día y está abierto tanto para quienes se hospedan como para quienes llegan directamente desde la ciudad. Esa apertura es parte importante de su propuesta: entrar desde el centro de Santiago para almorzar, cenar o compartir una copa de vino.

Hotel Magnolia

Productos de temporada, sabores definidos

Comenzamos con una parrillada de verduras de la estación, una selección de vegetales de temporada grillados sobre puré de garbanzos y chimichurri tradicional.

Las verduras aportan una estructura crujiente, pero agradable. El puré de garbanzos suma cremosidad y el grillado mantiene diferentes texturas, sin quitar protagonismo al producto.

Parrillada de verduras

Luego llega el confit de pato con cremoso de mote y hongos. Aquí la intensidad aumenta. Encontramos una verdadera enjundia de sabores, con el carácter del pato acompañado por la textura del mote y los hongos. Es un plato contundente y uno de los que más destaca durante nuestra degustación.

Confit de pato

Seguimos con el salmón y linguini marino: salmón a la plancha, pasta artesanal con tinta de calamar y salsa de mariscos. La preparación avanza hacia sabores marinos definidos, con una salsa que aporta intensidad y una pasta que acompaña bien al pescado.

Terminamos con el volcán de chocolate y curry, elaborado con chocolate de 70% cacao y acompañado de helado de vainilla. Es un postre equilibrado, de dulzura agradable, donde el curry aparece sutilmente sin competir con el chocolate. El contraste de temperatura con el helado completa bien el cierre.

Volcán de Chocolate

El recorrido por estos cuatro platos permite entender la propuesta: verduras de estación, preparaciones generosas, sabores definidos y una carta que se mueve entre vegetales, carnes, productos del mar y postres.

Una carta que recorre los valles

La carta de Magnolia Bistró reúne etiquetas chilenas de diferentes valles, variedades y productores, además de espumantes y algunas referencias internacionales, una selección especialmente interesante considerando la presencia de visitantes extranjeros.

El hotel ha dispuesto además una sala especialmente ambientada para catas y degustaciones, que permite desarrollar encuentros en torno al vino en un ambiente más íntimo. Precisamente ese viernes coincidimos con una cata de Viña Reta, acompañada por una tabla de quesos y bocados.

Sala de cata de vinos

Una buena forma de acercar el vino chileno al público local y también a quienes visitan Santiago.

Una residencia de 1929 que volvió a tener vida

El entorno donde funciona Magnolia Bistró también forma parte de la experiencia.

La residencia fue construida en 1929 y su recuperación estuvo a cargo de la arquitecta chilena Cazú Zegers. La intervención conservó elementos de la construcción original y los incorporó a un proyecto contemporáneo que en 2017 recibió el Prix Versailles, reconocimiento internacional de arquitectura y diseño, en la categoría de hoteles para Centroamérica, Sudamérica y el Caribe.

Hotel Magnolia

Hotel Magnolia también ha sido reconocido en distintas ediciones de los Readers’ Choice Awards de Condé Nast Traveler, sumando visibilidad internacional a un proyecto desarrollado precisamente en el casco histórico de Santiago.

Para quien llega al Bistró, estos antecedentes se perciben al recorrer el lugar. La biblioteca, los espacios de lounge y los diferentes salones permiten extender la sobremesa, mantener una reunión o continuar con una copa después de comer. La arquitectura acompaña al restaurante sin competir con él.

El centro recupera su vida gastronómica

Cuando terminamos, volvemos a salir a calle Huérfanos. Estamos a pocos metros del cerro Santa Lucía, rodeados de edificios históricos, oficinas, comercio, museos y barrios que concentran buena parte de la vida urbana de la capital.

Magnolia Bistró

Santiago está recuperando su centro también desde la gastronomía, con espacios que unen patrimonio, elegancia y una cocina de alto nivel. Lugares que vuelven a darle vida al casco histórico y posicionan a la ciudad en el escenario internacional.

COORDENADAS

Magnolia Bistró – Hotel Magnolia

Dirección: Huérfanos 539, Santiago Centro, Chile

Referencia: A pasos del cerro Santa Lucía

Horario: lunes a domingo, 13:00 a 23:00 hrs.

Reservas: +56 9 2979 9573

Web: hotelmagnolia.cl

Instagram: @hotelmagnoliachile

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