Vino, cultura y cordillera se encuentran en una celebración que marca el cierre de la temporada de vendimias en Chile. Una experiencia abierta y auténtica para descubrir Santiago desde su esencia.
Mientras estoy previo a las festividades de Semana Santa en Santiago, me entero que, luego de una gran temporada de Vendimias en la mayoría de los Valles de Chile con prácticamente todas las semanas un panorama distinto para disfrutar de esta gran tradición, como si fuera poco se suma una última fecha en el mes de Mayo con la iniciativa del Gobierno regional de Santiago y en tres días para poner broche a esta temporada.
En mismo gobernador Claudio Orrego, me anuncia esta gran novedad:
“Christian, vamos a tener cerca de 60 viñas que estarán exponiendo sus vinos, un gran espectáculo cultural, y representantes de los 52 municipios de la Región Metropolitana mostrando sus atractivos turísticos. Los municipios del Valle del Maipo estarán presentes en esta fiesta que este año la haremos en el Parque Estadio Nacional”.
Y justamente es lo que a una ciudad como Santiago, hace que se abra al turismo y que invita a disfrutarla con este tipo de actividades.
Porque estas vendimias no se trata solo de recorrer stands o degustar etiquetas. Se trata de vivir, en pocos días, la diversidad completa de un valle que ha construido su prestigio a partir del carácter de sus vinos, especialmente de su Cabernet Sauvignon, que en el Valle del Maipo alcanza una expresión reconocida a nivel mundial; Si a nivel mundial!
Es, en el fondo, una gran oportunidad tanto para posicionar aún más a Santiago como el polo para recibir a miles de turistas atraídos por nuestra cordillera y conocer más de nuestro enoturismo.
Y esta vendimia da la posibilidad de degustar lo mejor del valle en un solo lugar, de comparar estilos, de descubrir nuevas viñas y de dejarse sorprender por esa diversidad de aromas y sabores que solo se logra cuando confluyen tantas bodegas en un mismo espacio.
Y todo eso, acompañado con: gastronomía, espectáculos culturales, música y ese ambiente que transforma una feria en una verdadera fiesta.
Porque la vendimia, cuando se vive bien, no es técnica…
es emocional.
En mi labor como comunicador Chile-Brasil, creo que al visitante brasileño, esto lo hará estar más días en Santiago y además, el contexto suma por todos lados.
La cordillera comienza a ponerse blanca en el mes de Mayo, generando esa postal que mezcla ciudad, montaña y vino en una misma experiencia. A eso se suma la cercanía, poco más de tres horas en vuelo directo y una ciudad con infraestructura, hotelería y servicios preparados para recibir a los Brasileros.
La ciudad de Santiago está en el corazón del Valle del Maipo, digamos que el Maipo Alto y en donde tenemos un potencial enoturismo, una gastronomía y todo el atractivo que tiene la ciudad. De poner en valor una tradición tan chilena como la vendimia, pero adaptándola a una experiencia más abierta, más urbana, más cercana.
Una ciudad que empieza a entender que el vino no solo se produce… también se comparte, y que en ese compartir, se construye identidad, cultura y destino.
Santiago, la cordillera al fondo… y una copa de vino en la mano.




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